Con sólo 15 días de nacido pude asomarme en el lindo mundo de Nicolás.
Instruí a su madre de alimentarlo pocos minutos antes de mi llegada de modo que pudiéramos encontrarlo en su siesta y lograr estas tomas tan artísticas y angelicales. La preparación previa del bebé es importante, encontrarlo en un momento de calma y tranquilidad facilita mucho el aprovechamiento del tiempo.
Nicolás fue un verdadero angelito, en un sueño profundo pudimos moverlo y manipularlo por casi 1 hora y media y en tiempo record lograr hermosas fotografías en la comodidad de su habitación transformada en un temporero mini-estudio.
Ser elegida para esta sesión de fotos fue un verdadero privilegio para mí, razones sobran y mi corazón sonríe muy profundamente.

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